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martes, 5 de febrero de 2013

Día Internacional de Internet Seguro


Hoy la red está llena de consejos preventivos, os dejamos un artículo diferente, para reflexionar sobre la navegación a la deriva con imposiciones y prohibiciones o la navegación de acompañamiento, educativa y emocional.


Internet, ha supuesto una gran revolución en el entorno en el que vivimos, un entorno que cambia a velocidad de vértigo y que además es volátil, incierto y ambiguo. La facilidad de las personas para adaptarse a los cambios, depende sobre todo de lo experimentado y lo vivido desde el nacimiento, nos guste o no, ésta es la época que nos ha tocado vivir, y cuanto antes nos adaptemos mejor.

Si en nuestra infancia y adolescencia, nuestras relaciones sociales las establecíamos en nuestro entorno más cercano, el colegio, la calle, la familia,…, actualmente nuestros menores han cambiado esa sociabilización debido a varios factores:

                       -la incorporación de los dos miembros de la familia al mundo laboral, si en un principio fue por establecer el derecho de la mujer, actualmente la coyuntura económica y social hace que ninguno de los dos miembros pueda permitirse quedarse sin trabajo, si es que tienen la suerte de tenerlo.

                       -el “miedo” de los padres a dejar solos a nuestros hijos en la vía pública, ya que después de escuchar muchos casos de desaparición de menores, los niveles de inseguridad ciudadana,…pensamos que en casa, aunque estén solos, siempre van a estar mucho mejor.

                       -la generación de nuestros hijos, bien llamada generación digitalizada o tecnológica, han nacido con las nuevas tecnologías, están creciendo con ellas y formándose a través de ellas.

Así pues podemos considerar que nuestros menores se mueven en entornos muy diferentes a los vividos por nosotros, están más receptivos a los cambios que se producen en la sociedad, no les da miedo probar cosas nuevas, y totalmente habituados a las nuevas tecnologías. 

Pero si hay algo que no cambia en las personas, es la necesidad de tener una red social, todos la tenemos, el cambio reside en que ahora las redes sociales son virtuales, y si analizamos los cambios en la sociedad y el poco tiempo que tienen nuestros menores parar relacionarse físicamente en la calle, es obvio que  Internet les ha ofrecido la excelente posibilidad de cubrir esa necesidad vital para todos los humanos.

Debemos precisar además, que es mucho más fácil establecer una relación de confianza con personas que, aunque extraños y  no nos conocen,  ayudan a superar los complejos típicos de cualquier adolescente. Así tenemos un campo sembrado para que cada vez nazcan más adeptos a las nuevas redes sociales virtuales. No existe el riesgo de que se rían de ti, puedes disimular tu timidez, ser más valiente, decir cosas que jamás te atreverías a decir físicamente a una persona, existe un “anonimato” que a todos nos hace actuar de forma diferente a como lo haríamos ante la presencia física de las otras personas. 

Muchos progenitores ven Internet, como una herramienta de trabajo, el sitio perfecto para informarse de actividades,… otros, en cambio, lo ven como algo que no va con ellos, que es de otra época que no nos ha tocado por generación o bien porque son personas a las que como decíamos al principio, les cuesta mucho adaptarse a los cambios. Son pocos los que todavía utilizan Internet como una red social más a la que añadir sus amigos físicos y poder establecer comunicaciones y relaciones, que por el ritmo de vida, la distancia o bien por actuar en base a necesidades personales es complicado interactuar de forma física, es decir, las redes sociales tienen una vertiente positiva impresionante, como todo en esta vida, hay que saber hacerlas servir y sobre todo, perder el miedo. 

En cualquiera de los casos, debemos cambiar la mentalidad, adaptarnos a la época que nos ha tocado y dejar de ver las amenazas en Internet o las redes sociales, para transformarlas en oportunidades, este es el punto de vista que debemos ofrecer a nuestros menores y así es como hay que educarles en las TIC, si mostramos una actitud desafiante y prohibimos su uso, se volverá en contra nuestro, nuestros hijos nos desafiarán y será imposible establecer una confianza con ellos para que puedan expresar sus temores y pedir ayuda.

Muchos medios de comunicación, nos bombardean diariamente con las noticias más negativas en todos los aspectos, la red no se escapa de esta vorágine de informar sobre las tragedias y desgracias. Debemos ser consecuentes con estas y otras noticias fatales, poner medios de prevención sin coartar ni prohibir.

Los padres, tenemos la idea preconcebida, de que somos los que guiamos a nuestros hijos en su camino a la independencia, a la madurez, y realmente así debe ser, sobre todo en los primeros años de vida del pequeño, cuando pienso esto, no puedo dejar de recordar los versos de Khalil Gibran: “Nuestros hijos, no son nuestros hijos, son hijos de la vida, deseosa de perpetuarse…” ¿Pero qué pasaría si en algunos momentos de nuestra labor educacional cambiáramos los roles?, pues que obtendríamos, primero el beneficio del saber, nuestros hijos nos pueden ayudar muchísimo, y lo más importante, hacer crecer en ellos  la autoestima que tanto necesitan para enfrentarse a la vida y valerse por ellos mismos, además de un excelente canal de comunicación y un tiempo precioso para compartir  ante un proyecto común, en definitiva fortalecer las relaciones paterno filiales, y descubrir gracias a nuestros hijos las ventajas que nos ofrecen las nuevas tecnologías.

Podemos recapacitar sobre el tiempo que empleamos con nuestros hijos, en la mayoría de ocasiones, después de una jornada laboral intensa, tenemos pocas ganas de prestarles atención, lo que nos hace sentir culpables y accedemos a multitud de caprichos materiales que nos demandan. Es importante pactar con los hijos unas normas básicas de convivencia, y por supuesto cumplirlas por ambas partes. Establezcamos unas horas de relación familiar,  hablarles de nuestros asuntos diarios, así como que nos expliquen sus momentos, no solo reforzará los lazos familiares, lo más importante es que se sentirán respetados y valorados, sensaciones que necesitamos, adultos y niños.

La confianza, es un factor clave para que Internet no se convierta o pensemos en él como una amenaza. Con una buena pedagogía podemos confiar en nuestros hijos, o por lo menos, demostrarles que confiamos en ellos. La confianza mal interpretada es confío en ti, dejo que hagas y no me preocupo por la páginas que visitas en la web, con quien chateas, ni que información facilitas a desconocidos. Esto sería básicamente el abandono de un menor, y éste así lo entendería. Explicar y pactar unas normas, llegar juntos a conclusiones de peligrosidad de ciertas actuaciones y consensuar todas estas premisas, son muy valiosas para saber que nuestro hijo confiará en nosotros cuando una página, red o chat le haga sentir incomodo, acosado, o considere sus derechos vulnerados.

Los padres no podemos abandonar a los menores a la deriva de la navegación virtual, para ello hay que encontrar estímulos, herramientas, ayudas que nos introduzcan en un mundo que, créanme, no es tan complicado como lo pintan, pero si es más maravilloso de lo que parece.

M Ángeles Miranda
Experta en Seguridad Infantil


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