Asociación Nacional de Seguridad Infantil

síguenos en twitter estamos en facebook feed rss suscríbete por e-mail

Asociación Nacional de Seguridad Infantil

Bienvenidos al blog de la Asociación Nacional de Seguridad Infantil donde encontrarás consejos preventivos para familias y profesionales

martes, 2 de agosto de 2016

Seguridad infantil en el Centro Comercial

El shopping se ha convertido en algo más que cubrir las necesidades básicas de subsistencia, de forma atemporal los centros comerciales son una propuesta más de ocio familiar, con actividades y ofertas para todas las edades, pero… ¿Están estas instalaciones preparadas para acoger a niños como usuarios? Y nosotros como padres ¿conocemos que medidas de prevención debemos adoptar para que la visita a estos espacios no se convierta como dice la canción en “Terror en el hipermercado”?
Más allá de las ludotecas que acogen a los pequeños con múltiples juegos y  estímulos mientas los adultos realizan la compra, los centros comerciales son también fuente d aprendizaje para los niños y…en ocasiones de terror para los padres!
Os propongo un recorrido desde el inicio porque, como bien sabéis, el primer paso para una prevención efectiva es detectar riesgos para después ofrecer las soluciones adecuadas que eviten accidentes, las tan sufridas perdidas y aprovechar cada momento para inculcar cultura preventiva dejando fuera al “hombre del saco” y otros miedos que no conducen a nada bueno.

En el aparcamiento
Los espacios viales de los centros comerciales deben tener  un “encantamiento” que transforma a los automóviles en seres con autonomía propia, seres que desconocen todas las normas de seguridad y civismo. Podéis comprobarlo por vosotros mismos: permanecer durante 10 minutos en el aparcamiento de un centro comercial (en un espacio seguro, of course) y daréis buena cuenta de cómo a estos seres de 4 ruedas les da por circular en sentido contrario, hacer aparcamientos imposibles, ocupar espacios reservados a personas con movilidad reducida, de carga y descarga o los destinados a familias y circulan a la velocidad que en ese momento el pedal del acelerador ha determinado por obra y gracia del hechizo que se produce en cuanto franquean el espacio que nos ocupa. Un riesgo al que debemos añadir que los niños son impulsivos por naturaleza fruto de la escasa o nula percepción del riesgo, y esto no es un fenómeno paranormal como el anterior, es lo más natural desde que el mundo es mundo!
Dejando fuera las ironías y resumiendo, podemos determinar que la suma de los productos resulta un riesgo al que debemos ponerle solución, por lo menos por la parte que nos toca como conductores y responsables de la seguridad de nuestros pequeños:
  • Los niños no pueden abrir la puerta por si solos (ni a la llegada ni a la salida) seremos nosotros los que les acompañemos.
  • Si vas a llevarlos en la silla o coche de paseo: antes de sacarlos del SRI abriremos la silla o coche (en un espacio seguro) para después instalar al pequeño.
  • El trayecto dentro del aparcamiento lo harán siempre acompañado por nosotros, enseñándole los espacios de tránsito peatonal seguros que los centros comerciales se empeñan en instalar y que curiosamente a muchos peatones les alcanza el mismo encantamiento anterior o definitivamente desconocen que deben transitar por espacios adecuados para ellos.

Escaleras mecánicas y ascensores

En ambos casos deben ir SIEMPRE acompañados por un adulto, así debemos inculcárselo en cuanto tengan la suficiente capacidad cognitiva, mientras educaremos con el ejemplo…dicho esto si me lo permitís añado en este punto aquellas normas de uso no escritas pero que son importantes mantener por el bien común:
  • Si nos dejamos llevar por  las escaleras mecánicas debemos ubicarnos en la fila de la derecha, permitiendo a aquellas personas que por diferentes motivos quieran subir andando, puedan hacerlo por el lado izquierdo
  • Los ascensores deben reservarse para personas con movilidad reducida y familias con carritos de bebés, hacer un buen uso de estos equipamientos facilita la movilidad de las personas que realmente lo necesitan.

Las medidas de seguridad se encuentran visibles tanto en las escaleras mecánicas como en los ascensores, un buen recurso es enseñárselas a los más pequeños a través de un juego de preguntas y respuestas para que vayan interiorizando su significado, si además tú las respetas ya tendremos mucho ganado: ellos lo harán de forma natural

Espacios comunes
Pasillos, plazas,…las zonas de tránsito de paso obligado hacia los diferentes establecimientos y espacios de ocio, donde se desarrollan muchas de las actividades lúdicas que los centros comerciales ofrecen para disfrute del público infantil y familiar.
Es quizás el punto donde más pequeños se despistan y perdemos de vista, sobre todo cuando la afluencia de personas es notable. Para evitar disgustos a grandes y pequeños en estas instalaciones y otros actos con aglomeración de personas:
  • Apuntar el número de teléfono en el brazo o bien utilizar pulseras de identificación de personas (siempre recomendable esta última opción y más si es verano para evitar que se borre con el sudor)
  • Si el pequeño es inquieto o un niño con trastorno de comunicación y conducta,  nos apoyaremos en otros sistemas como las pulseras de localización que nos avisa en cuanto el niño ha salido de nuestro radio de acción.
  • Ubicar siempre un “punto de Encuentro” sobre todo cuando nos acompañan varios niños.
  • Enseñarles a quien deben dirigirse en caso de que se pierdan, y sí, aquí nos cuidaremos mucho de “asustar” con el policía (versión moderna del “hombre del saco”) va a venir y te va a llevar si te portas mal: los UNIFORMES nos van a ayudar en caso de que nos perdamos, consiguiendo además, que no perdamos la calma!

Establecimientos (grandes y pequeños)
Seguro que todos nos acordamos de alguien (y de algún caso personal) que se ha dejado las gafas y parte de la face por confundir la entrada de una tienda con un espacio abierto, por eso no nos sorprende que los vidrios incluyan un circulo (normalmente de color rojo) para evitar estos accidentes. Pero  ¿Y qué pasa con los impulsivos pequeños?, hace unos meses mi amigo e inspirador Josep Lluís Pouy (Cap de Protecció Civil de Blanes) me recordaba una de las normas (podéis consultar el Código Técnico de Edificación) más olvidadas en las instalaciones destinadas a la infancia en particular y en todos los espacios públicos de forma general:
Los vidrios (de seguridad,  para evitar que caigan en trozos en caso de rotura) deben estar señalizados a una altura correspondiente entre 0,85 y1,20 m de altura desde el suelo para los niños y entre 1,50 y 1,70 m para los adultos (el famoso círculo rojo de las tiendas) para evitar que se produzcan golpes contra los mismos al confundirse con espacios abiertos.
Esta medida de seguridad (ya sea un círculo rojo o un Pokemon) es aplicable a todos los comercios y otras instalaciones: los niños son impulsivos lo que les confiere mayor riesgo de choque al entrar o salir corriendo.

Una vez dentro de los establecimientos o en las grandes áreas comerciales, consideraremos que estos espacios NO se han diseñado para evitar accidentes infantiles: fijaros en la cantidad de pinchos, estanterías cortantes o traumatizantes y otros equipamientos que en caso de golpe o choque involuntario pueden producir un accidente (y no es necesario ser niño para sufrirlo) y ya que la responsabilidad no deja de ser nuestra os propongo:
  • Implicar a los niños en la acción de la compra, es el remedio más efectivo para tenerlos controlados: a nuestros hijos (como a todos) les gusta ser parte, no un aparte
  • A los más pequeños es mejor llevarlos controlados, ya sea en la propia silla de paseo o en los asientos de los carros que disponen los hipermercados: en ambos casos debemos extremar las precauciones para evitar que puedan caer desde el carro, ya que son muchos los estímulos que les atraen y el aburrimiento (los aparte) que les hará querer escapar, huir,…cada vez más los carros de los supermercados disponen de anclajes para sujetarlos, y es que no son pocos los accidentes producidos por caídas. En este punto señalar también que el bebé debe mantenerse completamente erguido (no menos de 9 meses) para utilizar estas sillas.

Finalizo confesando que siento cierta alergia al shopping en general y a las grandes superficies en particular, pero como una es de las de quiero ver para creer antes de escribir un post (método científico), me arme de valor y un caluroso sábado de julio me acerque a disfrutar como un niño (traducción: mirar con ojos de niño) de un centro comercial, de mi experiencia personal voy a permitirme narrar dos anécdotas que terminaré con un #AhíLoDejo:
  1. Nada más llegar me di cuenta de que la gente, menos los que cazaban pokemons, me miraba como si hubiera aterrizado de otro planeta, tras analizar las causas (una no está acostumbrada a que la observen) determiné que era la única que accedía de forma peatonal por los pasos de ídem: pasos seguros destinados a los peatones perfectamente ubicados y señalizados! Es más, casi estuve a punto de ser atropellada en dos ocasiones y no por falta de visibilidad (tanto el paso perfectamente  marcado como mi volumen descartaron esa hipótesis), si habéis leído este post desde el principio ya habréis deducido el por qué.
  2. Tras reponerme, subo por unas escaleras mecánicas (escaleras con ambos “carriles” ocupados por personas paradas) y a la salida de las mismas observo a dos familias con sus respectivos retoños charlando de forma animada mientras no soltaban el repleto carro de la compra, bloqueando parcialmente la salida y entrada de las escaleras, sin percatarse del problema,  tan inmersos que estaban en la conversación. Tras un ligero contorsionismo de cadera conseguí salir de las escaleras y ya con la curiosidad que me otorgó ver a los pequeños corriendo decidí quedarme a observar como uno de ellos (de unos 2 o 3 años) salió disparado hacia el ascensor que en ese momento abría sus puertas y  del cual salían una pareja de abuelos rodeados de adolescentes. A su vez el hermano mayor (de unos 7 años) lo retuvo y convenció para que no entrara, momento en el que los padres de la criatura se dieron cuenta del percal y por fin soltaron el tan preciado carro de la compra para poder recriminar al pequeño su actitud de forma más que sonora…estuve a punto de decir lo que todos pensáis, pero visualizando las consecuencias preferí morderme la lengua, puestos a envenenarse más vale el veneno propio que el de un extraño...
Gracias por difundir, comentar y compartir, os deseo unas felices y seguras vacaciones! 
Permitida la reproducción total o parcial citando la fuente


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Tu opinión es muy importante, gracias por compartirla con nosotros...